Después de un rato, como siempre, me pregunto porqué paso gran parte de tiempo muerto en darle vueltas a esas cosas que (creo) no mucha gente piensa, o al menos no en la misma medida. Ya vuelves a estar igual, me digo, déjalo, total...
Pero desde que leí esto en El País, entendí -o me consolé pensando- que la melancolía no está tan mal. Que como intuía, y aunque no me guste, uno no siempre puede dar lecturas positivas, que es imposible, que es irreal. Que la vida, me guste o no, lo acepte o me resista, duele.
